Tetas
Entraron al playón haciendo repiquetear sus sandalias sobre el piso de piedra. —Por más que la vea, la estatua de la Diosa no deja de impresionarme. —Es increíble, cada año la construyen más grande. No sé de dónde sacan tanto mimbre. Amanda y Laura sólo hablaban entre sí. A pesar de que hacía bastante que participaban de las reuniones, no habían entablado amistad con ninguna de las otras asistentes habituales. Las demás se mantenían en silencio o cuchicheaban esporádicamente con la de al lado. —La verdad que valió la pena haber venido, aunque sea sólo para poder admirarla. —Claro, y esas 20 tetas gigantes son realmente imponentes. No hay nada más femenino. —Si no me doliera tanto la espalda, te juro que te hacía caballito para que le pudieras tocar una, dicen que es lo que más suerte dá. —¡Ja! ¡Cállate loca, que nos van a correr por irrespetuosas! Con lo importante que es pa...