Dos postales

Buenos Aires, 3 de julio de 1976

Estimados Sr. López y Sra.

     Me dirijo a ustedes por la presente, partiendo de un dato que me ha llegado de que andarían queriendo hacer ciertas averiguaciones que no es conveniente realizar en estos momentos.  Por eso les quisiera clarificar algunos puntos:

     Los rumores que están circulando por ahí son puras injurias; déjenme asegurarles que su hija se encuentra bien y se la está tratando como se debe.  Su detención fue producto de una exhaustiva indagación a cargo de nuestra fuerza, la cual trabaja de manera óptima y no es dada a cometer errores.

     Igualmente, cabe recordar que si se ha procedido a demorarla, habrá sido por un buen motivo.  Como hombre de familia que también soy, les diría que una verdadera jovencita de bien no tendría por qué estar juntándose ni noviando con ciertos individuos.  Y menos permanecer en las instituciones educativas fuera del horario que le corresponde, no hay “grupo de estudio” que valga.

     Ustedes como padres, deberían estar más al tanto de las actividades de sus hijos, nunca se sabe cuándo pueden ser cooptados por las facciones subversivas que andan por ahí atentando contra la tranquilidad del resto de la población.

     Pero quédense tranquilos, que luego de que tengamos algunas entrevistas con ella, procederemos a re-localizarla en una dirección en donde pueda permanecer segura mientras los tiempos que corren así lo requieran.  Esto ya lo hemos estado implementando con otros jóvenes, como parte del programa “ACODADOS EN UN LUGAR MEJOR”.

     Les puedo garantizar que en unos meses, su hija va a estar caminando tranquila por algún país de Europa y seguramente se comunicará con ustedes a la brevedad.

     Estas son algunas de las medidas que estaremos efectuando, para hacer que funcione este nuevo proceso con el que vamos a reorganizar la nación toda, para el beneficio común.

     Gracias por su cooperación.

                                                         Coronel Nuncio Scalandrún
                                                         Jefatura de Amparo y Pacificación



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Querida Flor,

     Aunque no tenemos a donde mandarte esta postal, igual decidimos escribírtela, para cuando nos encontremos algún día, al final.  Ésta foto nos encanta, te la sacamos la última vez que fuiste de vacaciones a Chascomús, creo que no la llegaste a ver revelada.

     Después de tres años de que te llevaron, ya no nos queda otra que resignarnos a lo inevitable.  Nos han llegado muchos rumores sobre las cosas lo que les estuvieron haciendo a aquellas personas que fueron “chupadas” de noche.  Incluso a las chicas buenas como vos, estudiosas y que no se meten con nadie.

     Al principio, tu papá y yo hicimos todo lo posible por averiguar tu paradero, y el del bebé que llevabas en la panza.  Recorrimos comisarías, hospitales y todas las oficinas de rigor.   Y no nos dieron ni la más mínima contestación piadosa.  Nadie nos quería atender.  Tu tía, desesperada,  incluso comenzó a participar de un grupo que va a marchar incansablemente todas las semanas pidiendo, rogando, exigiendo respuestas.

     Por meses no obtuvimos ni una pista, hasta que nos llegó aquella carta firmada.  Esa única, escrita con sorna y llena de excusas de mierda como para que nos quedemos en el molde…

     Eso nos dio una nueva y fuerte determinación.  Resultaron de mucha ayuda tus otros tíos, los que trabajan en el corralón, y que tienen contactos por todos lados.   También los datos que nos pasó Don Oscar, el sereno del puerto,  que todas las noches ve los movimientos raros que hay por ahí.

     Queríamos contarte que después de mucho investigar, al fin conseguimos dar con la ubicación de ese malparido tal Coronel Scalandrún y de su familia.   Yo misma lo fui a visitar un domingo a su casa de Ramos Mejía.  Por supuesto que ni se sorprendió cuando le toqué el timbre, no tenía idea ni le importaba quiénes éramos nosotros.

     De todas formas, entre todos logramos que nos acompañara hasta la casa de la abuela Coca, ¿te acordás?, la de Benavidez que ya nadie usa.  Estuvo de invitado un buen rato.  Gracias a tus instrumentos y apuntes de la facu de enfermería, pudimos conseguir que nos respondiera varias cosas.  Y le hicimos muchas, muchas preguntas.  Lo hicimos durar todo el resto del fin de semana largo.  Al final, el sorete casi que lo entendió.  Casi.  No creo que nadie vaya a extrañarlo demasiado.

                                                                                           Te quiero mucho Florcita,
                                                                                                                                      MAMÁ


PD.: antes de que lo noten, el martes vamos a pasar a recoger a su hijito al jardín.

©Julián Aron

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