La Rejilla
Vamos a dejarlo en claro desde el principio: Luna odiaba a su madre. Desde siempre, y con los años esta situación se había ido intensificando a tal punto que ya ni le hablaba en absoluto. Ni una palabra en los últimos 3 años. Su madre tampoco le tenía demasiado cariño. Había sido concebida más por un mandato familiar que por un genuino y sincero deseo maternal. Siendo madre de seis hijas mujeres, fue inevitable que Luna fuera el último tiro de suerte para romper la racha. Pero no había funcionado. Y el resentimiento de la mujer se hizo notar prácticamente desde el día en que Luna dio su primer rezongo. Creció rebelde y solitaria, pasando la mayor parte del día encerrada en su casa. Siendo la menor, había heredado de sus hermanas (quienes la despreciaban por rara y por no ser tan bonita como ellas) las tareas del...